Solidaridad altoaragonesa…,ahora con Colombia

La solidaridad entre pueblos es una necesidad imperiosa en un mundo globalizado. Quizá por ello una parte de las inciativas de los colectivos sociales altoaragoneses, que van incrementando su actividad tras estos meses de ralentí obligado, se han dedicado a acciones solidarias ya sea con las personas refugiadas o migrantes (actividad que se ha mantenido durante toda la pandemia) , con el pueblo saharaui, con el de Palestina,…. Y ahora con el pueblo colombiano.

La interacción entre altoaragonesxs y colombianxs residentes en esta tierra, y que estxs últimxs lleven la iniciativa en relación a lo que está sucediendo en su país, son algunos de los aspectos más interesantes de esta “marea” solidaria con Colombia.

Tras las protestas de Jaca o Uesca, un centenar de personas, convocadas por los residentes colombianxs en Sobrarbe, recorrían L’Ainsa este martes pidiendo libertad, justicia y el final de la represión de las movilizaciones sociales en el país latinoamericano. Desde Alto Aragón en Común felicitamos esta iniciativa y nos alegramos de poder darle respaldo.

Publicamos el manifiesto de lxs colombiano-sobrarbenses, donde se recogen sus argumentos:

 

Manifiesto Sobrarbe con Colombia

El Paro Nacional convocado el pasado 28 de abril en Colombia por el “Comité Nacional de Paro” se mantiene a día de hoy, con numerosas manifestaciones es en todo el país, gracias a la resistencia de un pueblo que ha dicho ¡Basta!

Una larga historia de conflicto armado, narcotráfico, irrespeto a los Tratados de Paz y, como colofón, una cascada de reformas de gobierno lesivas para los intereses populares en plena Pandemia COVID-19 ha sacado a las calles a la población colombiana a manifestarse de manera indefinida. La respuesta del gobierno de Iván Duque, actual presidente, a la protesta popular, ha sido arbitraria, represiva y violenta; con datos tan alarmantes que ha puesto en alerta a la comunidad internacional, por no respetar las Leyes Internacionales de DDHH y los protocolos internacionales para garantizar el derecho ciudadano a la manifestación pacífica. 

Desde el pasado 28 de abril hasta el 27 de mayo en las calles de Colombia se han contabilizado 3.405 casos de violencia policial, 1.445 detenciones arbitrarias en las manifestaciones, 1.133 víctimas de violencia física, 43 homicidios, 175 disparos con arma de fuego por parte de la policía, 47 víctimas por agresiones en los ojos, 22 víctimas por violencia sexual por parte de agentes de autoridad y 648 intervenciones extremadamente violentas. Datos según la ONG temblores.org

Es evidente que hoy Colombia no disfruta del goce de la justicia, ni de la libertad, y es por eso que nos surgen las preguntas, desde esa voz profunda de nuestros corazones (a la que llamamos conciencia):

– ¿Qué significan todas estas cifras? ¿Se puede seguir hablando de “democracia” frente a ellas?

– ¿Quién está matando a nuestros hermanos?

– ¿Por qué se sigue invirtiendo más en balas que en pan?

– ¿Por qué el gobierno le huye al diálogo y al encuentro?

Para encontrar respuestas, los colombianxs residentes en Sobrarbe nos encontramos hoy de la mano con el resto de habitantes, sintiendo y agradeciendo la solidaridad. Haciéndonos sentir una vez más el acogimiento y el apoyo que hemos encontrado en estas tierras. ¡Porque pueblo somos todos y todos somos pueblo!

Estamos hablando de un mismo monstruo obsesionado con el poder que ha dejado cientos de generaciones humanas rotas. Por favor, entendamos que el juego de la guerra sólo obedece a intereses económicos de unos pocos. Basta de militarizar los territorios, destruir y aislar las vidas de las poblaciones humanas. 

Así como los nacidos en esta tierra del Sobrarbe, los colombianxs traemos memoria de haber nacido en una tierra fértil y rica, pero, descaradamente empobrecida.  Toda esta fachada que pretendía Iván Duque sostener sobre nuestro país natal está cayendo por su propio peso. Han vendido al país de la alegría por cuatro pesos y nos han endeudado bajo la imposición de numerosas reformas en la sanidad, la educación, el sistema de pensiones y el sistema tributario del país en plena pandemia.  Esto ha arrastrado a una “pobreza multidimensional” según el propio DANE o Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia (como el INE aquí). 

El Paro Nacional y el descontento social vienen gestándose desde el año pasado.  El 19 de octubre la Guardia Indígena visitó Bogotá. Este grito pacífico que por décadas ha liderado la Organización Nacional Indígena de Colombia (Oni), el Consejo Regia Indígena del Cauca (Cric) y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Acina), apoyado por la población colombiana en la capital de nuestro país no fue siquiera atendido por cordialidad, por protocolo o por mera vergüenza por el presidente Iván Duque. 

Toda una periferia de resistencia enraizada que siempre ha abastecido a sus hermanos/as en las ciudades de alimentos promoviendo la Minga, que pasó por las principales ciudades de Colombia para llevar mensaje, dialogar con el pueblo y proponer soluciones. El término “Minga” vendría a ser algo así como el “A Vecinal” de estas tierras, que significa “trabajo colectivo”:  en el que, para construir una casa, sembrar, cosechar o tomar una decisión en común; todos aportan lo que pueden. Desde hace años en Colombia muchos trabajadores, campesinos, comunidades negras afrodescendientes, indígenas, estudiantes, artistas y activistas se han organizado para enfrentar la violencia armada y las amenazas de gobierno. 

Así, desde el campo a las ciudades bajo una misma bandera, el pueblo sigue unido.  También la comunidad internacional a través de colectivos solidarios, civiles, activistas sociales, artistas, sindicatos, partidos, valientes comunicadores populares, administraciones y otras organizaciones en el exterior expresan de distintas formas su apoyo al pueblo colombiano en actos como el de hoy aquí. 

   Porque si nos quedamos callados, nos matan; y si hablamos, también. Exigimos paz, justicia y soluciones con y para el pueblo.  Por nuestras abuelas y madres, por nuestros abuelos y padres, por nuestros niños y niñas, por nuestros hermanos asesinados y por los desaparecidos especialmente, quienes no serán cubiertos por cruces de madera, sino por cruces de luz.

Viva el paro Nacional en Colombia

Vivan los pueblos que luchan 

 

 En Aínsa a lunes 31 de mayo de 2021

 

 

 

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